¿Querés que hagamos esto por tu marca?
Escribinos por WhatsAppLa web no era el problema
Una empresa quería una web nueva para vender más. El problema apareció después del formulario.
Una empresa llegó con un pedido concreto: quería cambiar su web porque necesitaba vender más.
Qué pasó
Antes de hablar de diseño, estructura o tecnología, miramos qué ocurría después de que una persona completaba el formulario.
Las consultas quedaban registradas en un Drive. Y podían pasar más de 24 horas sin que nadie respondiera.
La web podía mejorarse, claro. Pero una web nueva no iba a resolver ese tramo. Incluso podía conseguir más consultas y hacer más grande el mismo problema.
Así que el trabajo dejó de concentrarse solamente en la pantalla y pasó al proceso posterior: quién recibe cada contacto, cuándo lo toma y qué tiene que suceder para que esa oportunidad avance.
Por qué importa
Muchas veces se evalúa la web como si terminara en el botón “Enviar”. Para la empresa, en realidad, ahí empieza otra cosa.
Si la consulta entra pero queda esperando, el problema no está en conseguir más tráfico. Está en lo que hacemos con la atención que ya logramos.
Y eso cambia la conversación. En lugar de preguntar solamente “¿qué web necesitamos?”, aparece una pregunta menos vistosa y bastante más útil: “¿qué tiene que pasar después del formulario?”.
Lo que vemos nosotros
Antes de rediseñar un punto de entrada, conviene dibujar el recorrido completo.
No para frenar una web nueva. Para evitar que el trabajo termine entregando mejores oportunidades a un proceso que todavía no está preparado para recibirlas.
La mejora visual puede ser parte de la solución. Pero si nadie mira lo que ocurre después, también puede convertirse en una forma bastante cara de decorar el problema.